La zona de la máquina. Adicción por diseño

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Arrastrar el dedo índice por la pantalla del celular. Pasar por los tuits nuevos. No leer nada en particular. Ver una que otra foto. Arrastrar el dedo de nuevo. Ver una foto, reproducir un video. Volver a empezar ¿Cuántas veces veces van? ¿Cuánto tiempo llevo haciendo esto? Bienvenidos a la 'zona de la máquina'.

"¿Qué es la zona de la máquina? Un ritmo. La respuesta a un bucle de retroalimentación finamente sintonizado. Es una distorsión poderosa del espacio y el tiempo. Presionas un botón. Algo sucede. Presionas de nuevo. Algo similar, pero no exactamente igual, sucede", escribe Alex Madrigal.

Madrigal se refería a un libro que al final me topé en una librería y terminé leyéndome: Addiction By Design. Machine Gambling in Las Vegas, de Natasha Dow Schüll, quien investigó durante una década el entorno de las máquinas tragamonedas en Las Vegas.

Más allá de la impresionante investigación que Dow Schüll hace sobre los casinos, los apostadores y el apetito de la industria en Las Vegas, el libro ofrece muchas claves para los debates sobre internet, redes sociales y tecnología. Me encantaría tener tiempo para hacer una reseña extensa, pero por lo pronto dejo sobre la mesa algunos puntos interesantes:

  • Siguiendo el libreto instrumental de los fabricantes de armas ("las pistolas no matan gente. La gente mata gente"), los dueños de casinos niegan cualquier relación entre sus máquinas y la ludopatía. La máquina tragamonedas no es adicta al juego. El hombre es adicto al juego. 
  • Por supuesto, el argumento de la industria niega el objetivo subyacente de su negocio (presente en el diseño tanto de los casinos como de las máquinas): lograr que la gente pase cada vez más y más tiempo en el juego; lograr que la gente quede atrapada en la zona de la máquina (¿les suena conocido?). Si hace falta algún ejemplo sobre el carácter complementario, subjetivo y contextual de la incorporación tecnológica, acá hay un gran estudio de caso. La adicción al juego –como la muerte por armas de fuego– es el resultado de una compleja interacción. 
  • La voluntad y la auto-determinación son la piedra angular del capitalismo. Yo escojo. Yo decido. Sí, escogemos y decidimos en medio de una arquitectura de influencias, deseos manufacturados y dependencias. "Vendemos lo que la gente quiere", dice la industria del entretenimiento. "Es el usario el que entrega su privacidad", dicen los voceros de aplicaciones y redes sociales. La reivindicación de una profecía autocumplida.
  • En ese mismo ambiente de consumo, se le pide a la gente que se autorregule. Y debe hacerlo con los mismos instrumentos que crean y mantienen su dependencia, y con la misma táctica de consumo y trabajo: aplicaciones para medir cuántas grasas comemos, cuántas horas dormimos, cuánto tiempo estamos desconectados. Al final, a la hora de repartir culpas, el individuo queda solo.